La perínclita que quería ser reina

Dice un viejo dicho popular que: “Para mentir y comer pescados hay que tener mucho cuidado”. Todos tenemos el derecho a expresarnos y disentir de los demás, pero con respeto y altura. Ahora, después de más de cincuenta años María de los Ángeles del Sagrado Corazón de Jesús Trujillo de Domínguez (Ángelita) se destapa libremente cómo no se podía hacer en la época de su padre con un “libro” subtitulado “Trujillo, Mi Padre” con el cual pretende decir la “verdad del” “padre proveedor y amoroso que adoraba”.

Lo de proveedor es verdad ya que era la hija mimada y se le complacía en todo, inclusive, hasta con el macho que se le antojara. Era tratada como toda una princesa de una monarquía europea cualquiera. Cuentan que, al parecer, la hija del “perínclito” quedó maravillada cuando fue enviada a la abadía de Westminster en Londres el 2 de junio de 1953 a la coronación de su majestad Doña Isabel II de Inglaterra. Al regresar al país no había quien la soportara, obligó a “papi” a que le organizara su propia coronación, la cual, se le dio en el año 1955 disfrazado con el nombre de: “Feria de la Paz y Confraternidad del Mundo Libre”

Para la misma, el rey Trujillo, puso a circular un sello postal con su rostro con todo y corona y una inscripción al pie que decía: Angelita Primera. Puso nombre a calles, hospitales, plazas y yate.

Para la “coronación de reina” no se escatimó ningún esfuerzo se construyeron edificios para ese evento y se celebró un magnifico desfile de carrozas en el malecón de la capital dominicana.

Pero donde se puso en evidencia la extravagancia y el colmo de la ridiculé, fue con el traje para la coronación, mandado a diseñar y confesional a las Hermanas Fontana de Roma. La tela era en raso de seda blanco adornado con rubíes, diamantes y perlas; y para engalanar 45 metros del mismo, fue necesario sacrificar 600 armiños ruso. La cola poseía 22 metros de largo, y costó 80,000 dólares de la época. El cetro y el broche de la reina y de las 140 personas que formaban el cortejo, costó al pueblo dominicano otros 75, 000 dólares. ¡Que manera de quererse parecer a su majestad Isabel ll!

La Mentira es el refugio de los cobardes.

Anuncios

Un pensamiento en “La perínclita que quería ser reina

  1. “Para mentir y comer pescado hay que tener mucho cuidado” una frase llena de mucha verdad.

    Hermano, para ti un gran abrazo y todos mis buenos deseos!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s