Nada permanece tanto como el llanto

Jacques Viau Renaud nació en Puerto Príncipe un 28 de Julio de 1942. Llegó a la República Dominicana junto a su familia en la década del 50. Participó en la Guerra de Abril de 1965, combatiendo en contra de la reacción y las fuerzas invasoras norteamericana, sirviendo a los mejores intereses de la nación que le acogió. Su comando constitucionalista, el B-3 fue alcanzado por fuego de mortero en el mes de Junio. Cayó abatido y falleció en Santo Domingo el 21 de Junio de 1965

(Globe staff photoBill Greene)

(Olivier Laban Mattei AFP Getty Images)

(Uriel Sinai Getty Images)

¿En qué preciso momento se separo la vida de nosotros,
en qué lugar,
en qué recodo del camino?
¿En cuál de nuestras travesías se detuvo el amor para decimos adiós?

Nada ha sido tan duro como permanecer de rodillas.
Nada ha dolido tanto a nuestro corazón
como colgar de nuestros labios la palabra amargura.
¿Por qué anduvimos este trecho desprovisto de abrigo?
¿En cuál de nuestras manos se detuvo el viento para romper nuestras venas
y saborear nuestra sangre?

(AP Photo Jae C. Hong)

Caminar… ¿Hacia dónde?
¿Con qué motivo?
Andar con el corazón atado,
llagadas las espaldas donde la noche se acumula,
¿para qué?, ¿hacia dónde?,
¿Qué ha sido de nosotros?
Hemos recorrido largos caminos.
Hemos sembrado nuestra angustia
en el lugar más profundo de nuestro corazón.

(Globe staff photo Bill Greene)

Nos duele la misericordia de algunos hombres

(REUTERS Eduardo Munoz)

Conquistar nuevos continentes, ¿quién lo pretende?
Amar nuevos rostros, ¿quién lo desea?
Todo ha sido arrastrado por las rigolas.
No supimos dialogar con el viento y partir,
sentarnos sobre los árboles intuyendo próxima la partida.
Nos depositamos sobre nuestra sangre
sin acordamos de que en otros corazones el mismo líquido ardía
o se derramaba combatido y combatiendo.

(JUAN BARRETO AFP Getty Images)

(Olivier Laban Mattei AFP Getty Images)

(Olivier Laban Mattei AFP Getty Images)

¿Qué silencios nos quedan por recorrer?
¿Qué senderos aguardan nuestro paso?
Cualquier camino nos inspira la misma angustia,
el mismo temor por la vida.
Nos mutilamos al recogemos en nosotros,
nos hicimos menos humanidad.
Y ahora,
solos,
combatidos,
comprendemos que el hombre que somos
es porque otros han sido.

Ya no  es necesario atar al hombre para matarlo.

Basta con apretar un botón

Y se disuelve como montaña de sal bajo la lluvia.

Ni es necesario argüir que desprecia al amo.

Basta con proclamar –ceñuda la frente—

que comprometía la existencia de 20 siglos.

Veinte siglos,

dos mil años de combatida pureza,

dos mil años de sonrisas clandestinas,

dos mil años de hartura para los príncipes.

Ya no es necesario atar al hombre para matarlo.

(REUTERS Carlos Barria)

(AP Photo/Jae C. Hong)

La noche.

Jackes Viau Renaud, Poeta Haitiano.

Muerto.

En 1965 luchando en la revolución patriótica de la República Dominicana.

Con el fusil en la mano y el pueblo en el corazón.

Nada ha sido tan duro como permanecer de rodillas.
Nada ha dolido tanto a nuestro corazón
como colgar de nuestros labios la palabra amargura.
¿Por qué anduvimos este trecho desprovisto de abrigo?
¿En cuál de nuestras manos se detuvo el viento para romper nuestras venas
y saborear nuestra sangre?
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