La Increíble historia de Margaret Ann Bulkley

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Admiro a la mujer en sentido general, pero sobre todo, las osadas, valientes, las que se atreven, las progresistas, las increíbles, a las que nada logra impedir que alcancen su sueño; es el caso del eminente medico cirujano militar e inspector General de Hospitales Militares en Canadá allá por los primeros años de 1800. Barry, entre otras cosas, fue un promotor de las reformas médicas, quien peleó por una mejor comida, por elevar el nivel de las condiciones sanitarias y por el adecuado cuidado médico para los soldados, civiles, prisioneros y leprosos (una vez, incluso, sostuvo un duelo para conseguir que fuera construido un leprosorio).

Después de haber trabajado tantos años en el ejército en muchos lugares diferentes, lo destinan a Crimea donde contrae fiebre amarilla. Desgraciadamente eso lo obliga a retirarse y regresar a Londres donde no logró recuperarse y muere el 25 de julio de 1865 a los 68 años.

Hasta aquí todo parece muy normal, la historia de un hombre sumamente inteligente que se destacó en todos los campos de la profesión que tocó.
Pero la muerte trajo sus sorpresas… Lo curioso es que el Dr. James Barry era, en realidad, la Doctora Barry, cuyo verdadero nombre era Margaret Ann Bulkley.

Una enfermera descubrió lo inimaginable mientras revisaba el cuerpo del doctor Barry. Ese hombre honorable que había salvado tantas vidas resultó no ser un HOMBRE, en realidad era una MUJER…

Se podrán imaginar lo escandaloso que era aquello para la época y aún mas para el Ejército británico, por eso los militares mantuvieron su expediente oculto durante más de un siglo.

Hay muy pocos datos de la parte femenina de Barry, su verdadero nombre era Margaret Ann Bulkley, hija de Jeremías Bulkley, un abarrotero de Cork y Mary-Ann Barry, hermana del artista James Barry -de quien tomó el nombre- profesor de la Real Academia de Londres.

Durante mucho tiempo los historiadores dieron vueltas en torno a su historia hasta que en 1950 el ejército accedió a abrir los expedientes para reconstruir su vida y certificar que realmente se trató de una mujer.
Obviamente que en aquellos años no existía el transformismo, ella se hizo pasar por un hombre no por deseo sexual, sino porque su sueño era ser médico y en aquellos años una mujer jamás hubiera podido estudiar esa carrera.

Toda la familia Bulkley conspiró para que Margaret estudiara medicina.
Al no ser muy conocidos en Escocia planearon con mucho cuidado la desaparición de Margaret y la aparición de James. Para eso ella se traslada a Edimburgo cortando todo tipo de contacto con los amigos y parientes.

De ahí en adelante ella y su madre se hicieron pasar por sobrino y tía respectivamente.
Partió en barco vestida de hombre, cubierta con un abrigo de paño grueso para disimular sus formas y desde ese día hasta su muerte mantuvo escondida a la mujer que llevaba dentro.

¿El Doctor o la Doctora Barry?

La increíble historia de James Berry

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Un pensamiento en “La Increíble historia de Margaret Ann Bulkley

  1. Es una pena lo que tuvieron que hacer las mujeres en aquellos tiempos en los que hasta la educación era sólo para los hombres. Es admirable sin duda, o quiero ni imaginar todo lo que tuvo que sacrificar la mujer por poder ser médico.
    Un abrazo

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