El Aspid: Made in España

En España también se pueden diseñar y fabricar vehículos de última generación, destinados a los conductores más experimentados, exigentes y pasionales.

Eso lo demuestra el ingeniero Ignacio Fernández Rodríguez quien dirige la empresa española IFR Automotive la cual acaba de presentar en el Bristhi Show de Londres la producción artesanal de un automóvil de filosofía deportiva y de manufactura original española. Su nombre es Aspid y ha despertado enorme expectación tanto por su particular estética como por algunas de sus avanzadas propuestas tecnológica.

El corazón del Aspid es un motor de sólo dos litros de cubicaje pero capaz de alcanzar los 400 CV de potencia recurriendo a la turbocompresión (aunque también existirá una versión atmosférica de 270 CV). La velocidad punta no es un aspecto prioritario para los creadores de este deportivo, si no el disfrute de la conducción en carreteras reviradas y de una aceleración de auténtico escándalo: alcanza los 100 km/h desde parado en sólo 2,8 segundos, para superar ya los 160 km/h en 5,9. Un verdadero misil…

Para afianzar este talante dinámico y ágil, el Aspid es un peso pluma. La dieta de adelgazamiento comienza por un chasis de material composite que pesa ¡75 kilos! Con esta base resulta más sencillo dejar el peso total del vehículo en torno a los 700 kilos, lo que se traduce en una impresionante relación peso/potencia. Pero no acaba aquí el festival tecnológico del deportivo español; su sofisticada ingeniería se complementa con detalles como una suspensión ultra ligera de doble brazo, el equipo de freno con discos dobles y un sistema electrónico-eléctrico simplificado al máximo para garantizar su fiabilidad.

Inspirándose también en los vehículos de competición, el Aspid disfruta de un completísimo equipamiento electrónico. Para empezar, cuenta con un sistema de telemetría con 24 sensores, a través de los cuales el “conductor-piloto” podrá obtener una detallada información sobre su conducción (algo ideado para la utilización del deportivo en circuitos). Dispone también de transmisión de datos vía Wi-Fi, conexiones Ethernet, Bluetooh y, por supuesto, un navegador GPS.

Todo ello se ve envuelvo por una carrocería realmente cautivadora, a medio camino entre las propuestas más deportivas y ciertos matices retros. Su vano motor es imponente por sus dimensiones y formas, en cuya parte trasera se ubica un habitáculo de sólo dos plazas, más un pequeño portamaletas. Sus puertas son de apertura vertical y los faros van colocados sobre soportes en los extremos del capó. El diseño está concebido para que se puedan retirar con facilidad tanto las puertas como parte del techo, con lo que su configuración pasa a ser prácticamente la de un descapotable.

Tras cinco años de desarrollo, IFR está ya en disposición de iniciar la comercialización del Aspid. Los clientes que realicen los primeros pedidos podrán comenzar a disfrutar de su carro en el verano de 2009, ya que su producción es absolutamente artesanal y tan sólo saldrá una unidad a la semana de la cadena de montaje. El afortunado comprador de uno de estos deportivos podrá, por tanto, configurar prácticamente a medida su unidad, convirtiéndose así en una pieza única y exclusiva. Como referencia, el fabricante sitúa en unos 95.000 euros el precio medio del Aspid

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