Un telescopio en la luna

Ese es el sueño de Peter C. Chen, un astrofísico del Centro Goddard para Vuelos Espaciales, de la NASA. Y él quiere construirlo usando polvo lunar porque ese sería el modo más económico de hacerlo.

“Si llevamos todos los materiales desde la Tierra, estamos limitados por lo que se pueda transportar hasta la Luna a bordo de un cohete”, explica Chen. “Pero sobre la Luna, uno se encuentra rodeado de polvo lunar” (un valioso recurso natural, según Chen, quien es experto en materiales compuestos).

Los materiales compuestos son materiales sintéticos que se crean mezclando fibras o gránulos de diversos materiales con resina epóxica y dejando que la mezcla se seque. Los materiales compuestos poseen dos valiosas propiedades: peso ultraliviano y extraordinaria resistencia. En la Tierra, por ejemplo, los cuadros de bicicleta hechos de compuestos de fibras de carbón y resina epóxica son los favoritos de los ciclistas de carrera.

“¿Por qué no hacer un material compuesto fabricado con polvo lunar?”, pregunta Chen, quien es también profesor adjunto de la Universidad Católica de América, en Washington D.C. En su laboratorio, él mezcló polvo lunar de imitación llamado Sucedáneo de Regolito Lunar Grueso JSC-1A (Coarse Lunar Regolith Simulant, en idioma inglés) con resina epóxica y una pequeña cantidad de nanotubos de carbón, una forma de carbono que se descubrió hace relativamente poco tiempo y que posee muchas propiedades inusuales y útiles a la vez. ¿El resultado? “El material obtenido es duro, denso y resistente como el concreto”.

Emocionado con el resultado, Chen construyó un pequeño espejo para telescopio usando una técnica muy conocida, llamada moldeo por centrifugado (spin-casting, en idioma inglés). Primero, formó un disco de 30 cm (12 pulgadas) de diámetro con el compuesto de polvo lunar y resina epóxica. Luego, vertió encima una capa delgada de resina epóxica pura y entonces hizo girar el espejo a una velocidad constante mientras la resina se endurecía. Como resultado de los giros, la superficie de resina asumió entonces una forma parabólica —la forma exacta que se necesita para enfocar una imagen. Cuando la resina se endureció, Chen la colocó en una cámara de vacío para depositar una delgada capa de aluminio reflector sobre la superficie parabólica y, de este modo, obtener un espejo parabólico de 30 cm (12 pulgadas).

Una cosa es clara: El cielo es el límite, especialmente cuando se tiene tanto polvo lunar para trabajar.

Ciencia-NASA

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