David Herbert Lawrence padecía de tuberculosis cuando comenzó a escribir la novela “El amante de Lady Chatterley” en la cual una bella aristócrata traiciona a su esposo paralítico con un guardabosques. Lawrence escribía a ratos, y muchas páginas del manuscrito quedaron manchadas por la sangre que escupía.
Años después, una mecanógrafa rehusó seguir copiando un manuscrito con “semejantes porquerías”. A la hora de publicar la obra, ningún editor quiso hacerlo, hasta que finalmente en Italia consiguió que un impresor se atreviera.
Lawrence siguió escribiendo hasta poco antes de su muerte. En sus últimos meses compuso numerosas piezas poéticas, revisiones y ensayos, así como una contundente defensa de su última novela contra aquellos que buscaron su censura. Su último trabajo importante fue una reflexión sobre el libro de la revelación, el Apocalipsis.
David Herbert Lawrence │Libro marcado
