Niños de kabul, hijos de la esperanza
Marzo 3, 2008 por pedroguillermo
Después de treinta años de guerras, la capital de Afganistán sigue ofreciendo un panorama desolador. Las ruinas de los edificios destrozados por las bombas se han convertido en un patio de juego ideal para algunos niños de Kabul, que se pasean por la ciudad como los amos de la destrucción.
Buena parte de los niños que juegan entre los restos de la vieja Kabul han perdido a sus familas durante la guerra o en algún atentado.
Al igual que los edificios abandonados, los restos de vehículos están diseminados por toda la ciudad. Algunos chicos, comoel de la imagen, los utilizan para sus juegos.
El interior de las piscinas vacías de Kabul fue utilizado por los talibanes para realizar ejecuciones. Se cuenta que durante aquellos años subían a muchos homosexuales y disidentes a lo alto de los trampolines y les hacían saltar. Las tropas que llegaron aquí en 2001 encontraron aún los restos de sangre en el pavimento.
En realidad, la piscina y los trampolines nunca llegaron a utilizarse. Fueron construidos por los soviéticos, pero los talibanes ganaron la guerra antes de que entrara en funcionamiento.
La intervención de las fuerzas internacionales en Afganistán no ha mejorado mucho la situación para la mayoría de la población. Muchos niños, como el de la imagen, seguirán jugando entre los restos de los atentados suicidas que se producen a menudo en la capital.
Se calcula que desde la caída de los talibanes en 2001, más de 3,5 millones de refugiados afganos regresaron a sus hogares. Al no encontrar sus viejas casas, muchos optaron por instalarse entre las ruinas. El niño de la imagen posa frente al edificio abandonado donde vive con su familia.
Situado al oeste de Kabul, el palacio de Darlaman fue escenario de algunas de las más violentas batallas entre 1992 y 1996. Desde entonces permanece en ruinas, aunque las fuerzas internacionales se han planteado reformarlo.
Un grupo de niños camina hacia la escuela en los alrededores de Kabul sorteando las bombas que han quedado sin explotar. La capital afgana es uno de los lugares del mundo donde quedan más minas enterradas.
Un soldado británico de la ISAF patrulla las calles de Kabul ante la indiferencia de varios pequeños.


















