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Galileo intentó demostrar que, en algunas cosas, los hombres habían estado siempre equivocados. Aseguraba que no había nada tan difícil como convencer de sus equivocaciones a los hombres.

Una anécdota de Galileo lo demuestra. Según la doctrina de Aristóteles, el centro nervioso del cuerpo es el corazón. Galileo, examinando un cadáver, descubrió que al corazón llegaba un solo nervio y que todo el sistema nervioso procedía del cerebro; y así lo explicó y lo demostró a sus alumnos.

Uno de los alumnos, después de oírle, le dijo: Usted me ha explicado lo relativo a los nervios con tanta claridad que, si no fuera porque Aristóteles asegura que nuestro centro nervioso es el corazón, diría que tiene usted razón.

Vía Diccionario de anécdotas Editorial América, S.A.

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